Hoy tocó madrugar. Aunque pusimos la alarma super temprano  pesar de habernos levantado a las 6:15 para aprovechar la mañana, al final nos hemos levantado a las 6:50, aún así como nos dormimos prontito, hemos descansado fenomenal.

La primera parada ha sido el monasterio Toji y su pagoda de los cinco pisos, una visita muy bonita y que nos ha gustado mucho porque al estar aún cerrado no había nadie y hemos podido hacer fotos muy bonitas.

Puerta principal del monasterio Toji
Pagoda de los cinco pisos
Templo principal
«Prohibido el paso»
Campana de Toji

Al salir justo hemos coincidido con la entrada de un instituto, madre mía al colegio aún con este calor, por lo que hemos podido saber cogen las vacaciones a finales de julio así que deben de estar en su última semana. Con este calor…

Después hemos decidido ir a visitar Gion y el distrito de las Geishas. Es un barrio super bonito, con sus casitas bajas de madera preciosas y sus calles empedradas. Lamentablemente, debido a los abusos de la gente, han prohibido hacer fotos en todo el barrio, al parecer a las Geishas las tenían fritas todos los turistas. Hay carteles avisando que como te pillen te cae multon de 10000 yenes. En cualquier caso es una visita super recomendable, nos ha encantado.

Después visitamos el tempo de Kiyomizu que está muy cerca aunque nos costó un poco localizarlo, no nos ubicábamos bien en el mapa… el barrio es precioso, y aunque la calle que da acceso es muy bonita, está repleta de tiendas de souvenirs. Alguna compra ha caído, eso si, y con el calor que estaba haciendo nos ha venido bien para ir refrescandonos.

Sanneizaka
Hokan-ji
Hokan-ji desde la calle Saneizaca

Después de esta calle, hemos visitado el templo en si, es un lugar precioso, con muchas mujeres (y algunos hombres) con su kimono. Aunque había una cantidad de gente impresionante, cuando salíamos de alli casi no podíamos caminar con la gente que iba hacia el templo.

Kiyomizu

A la salida del barrio y como ya se nos hace tarde, tomamos un taxi. El señor conductor, con edad ya venerable, no hablaba ni papá de inglés y mi nivel de japonés con 116 días de racha en duolingo no daba para entenderle y para decir si y no… pues ha sido difícil de entendernos, el señor llamó a alguien entiendo que para preguntar por la dirección del hotel, que yo le enseñaba en el móvil pero no lo veía ( y eso que sacó una lupa, pobrecito ). Al final viendo el mapa creo que ya supo y nos acercó sin problemas. También nos ayudó el móvil y el traductor por voz.

Llegamos al hotel, recogimos nuestra maleta que enviamos desde Tokio a nuestro hotel y puse una lavadora para limpiar la ropa que necesitamos para el resto del viaje. Mientras se lava, vamos a comer a una cafetería en los alrededores donde comimos unos platos tradicionales (curry con arroz, arroz con carne, y hamburguesa japonesa) y volvimos al hotel a descansar mientras acababa la limpieza. Recogemos la ropa, que sale casi todo seco de la secadora y cuando baja un poquito el calor nos vamos a seguir la visita.

Esta vez tomamos un tren y vamos a ver el Fushimi Inari Taisha, el templo que tiene miles de puertas Tori que ascienden al monte Tori. Una visita muy muy bonita que aunque como ya se nos hizo de noche no lo hemos visto en todo su esplendor, he pasado tanto calor que me pregunto cómo sería durante el día… una locura supongo. Lo bueno es que apenas hay gente y podemos disfrutar del camino casi solos.

Fushimi Inari Taisha
Fushimi Inari Taisha

Bajamos y volvemos al centro dirección estación de Kioto, donde cenamos algo de comida tradicional, Olivia repite hamburguesa, Blanca un pollo rebozado con zumo de limón, y yo una hamburguesa rebozada, estaba todo buenísimo. Me pregunto si en algún sitio se come mal en este país.

Y nada más, volvemos paseando y comiendo un helado a la habitación. Ahora se está un poco mejor en la calle, pero estamos ya cansados y mañana de nuevo queremos madrugar…

Hoy toca día de viaje y nos levantamos super pronto porque queremos aprovechar antes a ver cosas. A las 5:40 exactamente, casi muero cuando suena el despertador. Hay que cerrar la maleta y hacer el check out, que como es un hotel sin recepción y la llave consiste en un código de seguridad, solo hay que firmar el papel que te dejan en la habitación y dejar una tarjeta negra dentro de un cajón para que sepan que nos hemos ido…

Salimos a las 6 para coger el autobús H que nos lleva a nuestro objetivo, que es ver el Tori de la Paz antes de que se pete de gente, lo vimos a reventar ayer desde el barco. Pero lo bueno es que aún no hay nadie y podemos disfrutar del momento los tres solos. Bueno una señora vino al final pero ya habíamos hecho nuestras fotos. Se encuentra en Motohakone, y es una visita bonita, aunque habría sido más fácil no ir con una maleta a cuestas jaja

Algunas estatuas en Motohakone
Algunos toriis
Por fin, el Torii de la Paz. Ha merecido la pena madrugar.

Tomamos de nuevo el mismo autobús de vuelta hacia Hakone, pero esta vez lo pasamos de largo, llegando hasta Odawara que es donde vamos a tomar el tren bala (Shinkansen). Tras intercambiar nuestras órdenes de intercambio por los billetes de tren de verdad (cuando compras un billete online, al menos en klook, te dan un código QR que llaman orden de intercambio, que tienes que canjear en la máquina expendedora de billetes de JR).

Como nos queda un buen rato para embarcar vamos a tener tiempo de visitar algo. Decidimos ir a visitar el castillo de Odawara que nos ha encantado, de hecho estoy seguro de que ha sido la inspiración de algún juego de Nintendo… unas panorámicas muy bonitas.

Castillo de Odawara desde la primera puerta
Castillo de Odawara

Por cierto, se nota que estamos fuera de los sitios más turísticos, aquí no hay absolutamente nadie de visita, y resulta casi raro. después de visitar el castillo, nos volvemos a la estación porque hace mucho calor, aunque aún nos queda una hora para que pase el tren. Finalmente a las 12:35 embarcamos. Cuando coges el Shinkansen, tienes dos billetes que tienes que pasar a la vez en el torno. Luego a la salida, también, y en ese momento los billetes ya se los queda el torno. Una pena porque me gusta guardarlos como recuerdo.

Este tren hace un montón de paradas así que tarda aproximadamente 3 horas en llegar a Kioto. Pero nos ha traído la mar de bien. Igual hace años nos habría llamado mucho la atención, pero ahora mismo no deja de ser un tren de alta velocidad como los españoles, circula aproximadamente a 270 km/h, que es impresionante, pero ya digo que como el AVE en España. De camino nos comemos unos Onigiris que hemos comprado en el 7 eleven (adorado sea)…

Y nada, que llegamos a Kioto a las 15:30 y decido arreglar los billetes de vuelta a Tokio, porque en el Shinkansen se han puesto muy duros con las maletas grandes y como volvemos el mismo día del vuelo a Madrid no podemos mandarnos la maleta como ahora. Resulta que para las maletas grandes es necesario pedir los asientos de principio o fin del coche, que tienen el espacio reservado para estos bultos, y si no, no se puede llevar la maleta (bueno, igual el revisor te la mete en un compartimento pero te va a cobrar mas dinero). Tras esperar un rato largo en las oficinas de JR, una chica nos cambia los asientos y nos adelanta una hora el tren de vuelta, cosa que nos vien guay para ir con menos estrés al aeropuerto.

Entre esto y el paseo al hotel y el check in se nos han hecho las 5 de la tarde, y ya están casi todos los templos cerrados. Así que nos vamos a la Kioto tower y 900 yenes mediante nos plantamos en las alturas (bueno unos 100m no es tanto como la torre de Tokio pero molan las vistas). Estamos un rato disfrutando las vistas y la puesta de sol y bajamos, y comprobamos que ya no hace este calor tan asfixiante… 

Un pequeño santuario cerca del hotel.
Vistas desde la torre
Puesta de sol

Nos damos una vuelta por los alrededores para buscar algo para cenar pero o no nos mola el sitio o está lleno. Así que las princesas sugieren ir al Burger King, cosa que me duele en el alma pero bueno por una vez se puede permitir. Cenamos unas hamburguesas que no se conocen en España y listo ya son sobre las 8 y volvemos a descansar que esta mañana nos despertamos muy temprano y estamos algo cansados.

Hasta mañana!

Hoy nos levantamos algo más tarde porque nuestro tren sale de Tokio a las 12 y al fin y al cabo no nos va a dar mucho tiempo de hacer nada interesante antes de salir. Así que terminamos de hacer la maleta, hacemos checkout y nos marchamos. Aquí en Japón hay un servicio con el que, por unos 2000 yenes (12 euros aprox), te envían tu maleta al destino que tú quieras. Se llama TA-Q-BIN, y lo opera una empresa que se llama Yamato, recogen la maleta en tu hotel, les dices el hotel de destino y ellos se encargan de llevarla y te la dejan allí el día siguiente o a los dos. Así que empaquetamos la maleta grande con ropa sucia y lo que no necesitamos para que nos la manden al hotel de Kioto. En la maleta pequeña nos dejamos ropa de cambio para estos dos días y lo más imprescindible. Y a viajar más ligeros. Es muy útil sobre todo en el tren bala porque ponen bastantes problemas con las maletas voluminosas.

Con tranquilidad vamos para Shinjuku, que es la estación donde tenemos que coger el tren. Pero por una mala indicación primero del móvil y luego de personas que preguntamos, acabamos, sin saberlo, en una estación de la línea del tren con el que tenemos el billete, pero en la que nuestro tren no hace parada. Faltando unos 15’ para la salida del tren me doy cuenta porque veo pasar nuestro tren en dirección contraria y veo que no para en esta estación así que voy a preguntar a alguien, y efectivamente, tenemos que ir a Shinjuku, afortunadamente hay un tren exprés que nos acerca en menos de 10’ y llegamos a las 11:56 al tren, más justo, difícil!

Después del susto, el día ha ido fenomenal, el tren Romancecar que teníamos reservado ha ido fenomenalmente suave, y ha salido y llegado excepcionalmente en hora. Los trenes son extra puntuales aquí. La nota negativa es que me he equivocado al coger la tarifa correcta, y al salir me han hecho pagar la diferencia + 1200 yenes de recargo jeje

Al llegar a Hakone sobre la 1 y media, hemos dejado la maleta en la consigna de la estación (es otra facilidad genial, los Coín lockers, son muy fáciles de usar y depende del volumen del armario, te cobran 400, 600 o 800 yenes, todo el tiempo que necesites) porque la hora del checkin es a las 16, y no queríamos dejar la maleta en el hotel sin vigilancia (es un hotel sin personal), y hemos ido a comer, a uno de los restaurantes que nos han dado mejor aspecto de la calle principal de Hakone, todo un acierto, comida a base de soba o arroz. Riquísimo todo. Creo que se llama Kinosuke, está en la misma calle principal del pueblo.

Después hemos vuelto a la estación y hemos tomado un autobús que tras 45’ nos ha dejado en los pies del lago Ashi. Aquí hemos montado en un barco pirata que nos ha hecho un trayecto por este lago, un lago de crater formado tras una erupción volcánica hace 3000 años del volcán Hakone. El trayecto ha sido genial y además hoy hemos tenido una temperatura fantástica (estamos a más de 700 metros sobre el mar y además relativamente lejos de la costa). La lástima ha sido que por culpa de las nubes no hemos podido ver el monte Fuji desde aquí, una pena…

El barco pirata
Torii al lado del lago

Y tras el barco, hemos subido en un teleférico que nos ha subido a lo alto del Odakuwani, el cráter del volcán, activo hoy en día y con múltiples fumarolas sulfurosas. Una vez acabado el trayecto, hemos montado en un funicular que nos ha bajado hasta la estación de tren, donde hemos tomado otro tren que nos ha llevado de vuelta al pueblo de Hakone. Como curiosidad, el tren bajaba la ladera del volcán, así que para poder bajar tanta pendiente tenía que bajar haciendo zigzag por la ladera, cambiando de sentido a cada rato, como si fuera una carretera de montaña donde se hacen esas curvas de 180º.

Trayecto con el teleférico

Ya en el pueblo damos un breve paseo viendo algunas casas, recogemos la maleta de la consigna y marchamos para el hotel.

El río en Hakone

Entramos en la habitación con el pin que nos proporcionaron para entrar en la habitación y dejamos las cosas y como ya son las 7 bajamos de nuevo al pueblo para cenar algo. Paramos en un restaurante especializado en curry y pollo y comemos unos platos deliciosos, el sitio se llama Hakone Chicken Cocoro, y es un restaurante en un sótano con 4 mesas y una decoración hecha de madera labrada muy bonita. Y muy buen ambiente.

El sótano del Chicken Cororo

Olivia ha disfrutado mucho con una ternera rebozada buenísima y nosotros también con un arroz con pollo con curry Blanca y yo con un pollo rebozado con ternera con curry. Todo delicioso, de los mejores sitios en los que hemos comido de momento. 

¡Delicioso todo!

Y ya es de noche y por desgracia el pueblito apenas se ve, así que paramos en el 7 eleven local para comer un helado de postre y nos volvemos al hotel, el pueblo ya está prácticamente vacío (salvo lo que parece un karaoke al lado del hotel que están dándolo todo ahí). El pueblo está muy poco iluminado así que tampoco podemos hacer fotos que salgan bien.

Anocheciendo
Algunas casitas típicas

Y por hoy nada más. A pegar una ducha y a descansar que mañana toca levantarse muy temprano.

Bueno pues comienza el último día completo en Tokio (tenemos que pasar a la vuelta para coger el avión, pero será algo testimonial me parece).

Tras pasar por el 7 eleven, nos vamos de camino al LEGOLAND, que está aproximadamente a una hora de distancia entre metro y tren, tenemos que estar allí sobre las 10 o así. El tren es bastante curioso porque es autónomo y tiene las ruedas de goma, va por la bahia de Tokio y, para salvar un desnivel, hace un giro de 270 grados en muy pocos metros.

En fin, que visitamos esta exposición interactiva muy chula, tienen una zona de exposición con una maqueta de Tokio, un pequeño cine 3D, una atracción de mini-pulpo que si das pedales el brazo sube, una especie de tren de la bruja en el que con pistolas láser vas matando bichos y te va dando puntos (llamadme abusón pero las he ganado las dos veces jiji) y algunas zonas de construcción en las que los niños y no tan niños pueden dar rienda suelta a la imaginación. Muy chulo, entretenemos unas tres horas (en las que evitamos pasar calor) y lo pasamos fenomenal.

Maqueta de Tokio en Lego
Súper currada

Y al final hacemos unas pequeñas compras entre ellas unas flores Lego y unos muñecos Lego que puedes hacer personalizados con un montón de piezas sueltas, tratamos de hacer tres muñecos que nos representen a los 3, ¡ha sido divertido! Aunque ha sido un poco controvertido no todos estabamos de acuerdo jajaja

Adivinad quien es quien

De vuelta paramos en un kaisen sushi, que es un restaurante de sushi en el que pides lo que quieres comer a través de una pantalla y la comida te llega con una especie de trenecito, por una via, se para al lado tuyo y lo coges y a comer… riquísimo todo, y nada caro! Eso si, este no apunté el nombre del sitio, pero hay muchísimos Kaisen Sushi, algunos como este y otros, simplemente van pasando platos y si te apetece te lo coges. Luego tu vas apilando los platos que has comido, el precio depende del color del plato, y luego simplemente cuentan los platos para echarte la cuenta. Algo así como en los bares de pinchos vascos y los palillos jaja 

Cómo está haciendo calor nos volvemos al hotel a echar una mini siesta y esperar que baje el sol. Como a las 4 o así nos desperezamos y volvemos a bajar a Akihabara que lo tenemos al lado. Damos de nuevo un repaso a las tiendas, estaba buscando algo de hardware MSX y al final, increíblemente, encontramos algunas cosas pero no merecían la pena la verdad porque eran un poco caros, en concreto visitamos la tienda BEEP que es una tienda que está en un sótano, pero que justo encontré un ordenador Turbo R, pero claro, se me iba a unos 600 euros… en fin, no merecía la pena. También tenían juegos, pero el único que tenia potencial andaba alrededor de los 300 juegos, y el resto que vi fueron o juegos de rol que no iba a entender por el japonés, o juegos muy muy básicos.

Entrada de la tienda, si no veo una foto de referencia por Internet no la encontramos.
Toda la tienda es asi, una amalgama extrañamente organizada, de retro ordenadores, consolas y juegos.

Después continuamos paseando por el barrio, llama mucho la atención la cantidad de chicas jóvenes, disfrazadas de sirvientas en plan otaku, ofreciendo cosas, resulta que son comerciales de lo que llaman Maid Cafés, o cafés de sirvientas, no se, da un poco de mal rollo, parece un poco siniestro, al parecer es como un café normal, pero ellas te hacen monerías, al parecer es del rollo fetichista otaku, no nos va, así que pasamos. Intentamos hacerles una foto pero no pareció gustarles porque se tapaban la cara.

Foto prestada de Internet

Luego de todo esto, echamos unos arcades y volvemos a cenar en el Golden Ramen del primer día, aprovechando que está de camino al hotel. La cocinera que estaba hoy, no ha sido tan amable como el cocinero del otro día. De hecho a las 20:20 ya nos estaba mirando con mala cara para que nos fueramos porque quería cerrar, creo que entramos justo antes de que cerrara. Menos mal que somos de comer rápido.

Así que nada más por hoy, hoy prontito a la habitación para hacer la maleta y mañana ya nos vamos de Tokio, ¡que rápido ha pasado!

Ayer acabamos super tarde y las chicas necesitaban descansar así que hasta las 9 y pico casi no hemos sido capaces de arrancar. Hoy toca bajar el ritmo un poco porque si no, ¡se me van a rebelar!

Tras desayunar en el 7 eleven, vamos a la torre de Tokio. La visita es muy recomendable, las vistas desde lo alto merecen la pena! Compras el ticket en la puerta y te dan una hora para subir (a nosotros solo nos hizo falta esperar 10′) , subes al primer nivel y de ahí tomas otro ascensor, donde te hacen una foto que luego puedes pagar si la quieres en grande, pero si no quieres pagar, te dan una pequeña muestra en plan postal. Y finalmente tomamos el tercer ascensor, que te sube ya hasta arriba del todo. Ahí te puedes entretener lo que quieras. Estuvimos un rato admirando Tokio desde las alturas.

Maqueta de la torre
Vistas desde la torre de Tokio
Da un poco de vértigo el suelo de cristal.

Luego al bajar tienen muchas tienditas de souvenirs, nosotros hemos hecho la tontería de comprar una caja sorpresa donde venían algunos souvenirs que nunca habríamos elegido motu proprio, pero bueno, está claro que una Nintendo no nos iban a regalar no?

Hoy también aprieta el calor, al volver decidimos parar en el barrio de Omote-sando y dar una vuelta por este barrio tan elegante, y sobre la una de la tarde paramos en una hamburguesería llamada Goku Burger 😂 hemos disfrutado mucho la comida sobre todo las niñas cuando han visto que hasta te ponían guantes para que no te manches comiendo una hamburguesa tan gocha 😂

Riquísimas, perdón por el dedazo jaja

Luego ha empezado a lloviznar así que hemos decidido irnos al hotel a descansar un poco. Tras un rato y una cabezadita, nos volvemos al barrio de Shinjuku porque ayer lo vimos a toda prisa.

Shinjuku

Hemos aprovechado para echar unas partidas en un Arcade, probar suerte en unas máquinas de ganchos en la que casi consigo hacerme con un peluche de Koopa y jugar a unos Mario Kart y jugar a un juego musical. Luego vamos a tomar algo en un pub, así nos sentamos un poco, y al fina decidimos cenar unas raciones aquí. Ambiente muy animado, lleno de japoneses que están tomandose algo después de trabajar. La verdad es que estaba todo muy rico, unas alitas, un filete rebozaado… Hoy no ha sido comida muy japonesa pero bueno…

Después de cenar hemos seguido paseando un poco, hemos visto desde la calle la cabeza de Godzilla, aunque no se podía acceder al piso para verla de cerca, por desgracia… No me explico cómo no la vimos ayer, porque pasamos por aquí.

La cabeza de Godzilla

Y nada, seguimos paseando por el barrio hasta que ha vuelto a chispear y nos hemos metido en el metro. Llegando al hotel, hemos tenido que echar una carrerita para llegar porque ha empezado a jarrear! Empapaditos en 2 minutos, pero bueno, ¡gajes del turista!

Y nada mañana más!

Nos levantamos pasadas las 7:30, nos vestimos más o menos rápido y salimos. Parece que no hace tanto calor como el día de ayer! Pero aún así son como 25 grados ya a estas horas.

Paramos en el 7 eleven de al lado del hotel y cogemos unos bollitos que nos comemos encantados. Y a continuación enfilamos hacia el barrio de Asakusa, donde se encuentra el templo de Senso-ji. Damos una vuelta disfrutando de las vistas (y de la gente, imagino que al ser domingo mucha gente aprovecha para venir a rezar). El calor empieza a apretar pero de momento no necesitamos tirar de ventilador portátil, buena señal.

Al lado del templo hay un mercado muy chulo por el cual estuvimos paseando un rato. Muchos puestitos de comida, de ropa (alquilaban o vendían kimonos, por ejemplo)… también vendían amuletos de la suerte.

Calle Nakamise en el complejo Senso.ji
Puerta Hozomon
Pagoda de cinco pisos en Senso-ji
Templo de Senso-ji
Templo de Senso-ji
Senso-ji
Vista panorámica de la puerta y de la pagoda de Senso-ji

Tras un rato viéndolo, nos cambiamos de barrio. 

Vamos a visitar el palacio imperial en el barrio de Chiyoda. Tras un rato caminando por los jardines del palacio imperial y leyendo un poco nos damos cuenta de que lo poquito que se ve son los restos del antiguo palacio de Edo. Gran parte del palacio fue totalmente destruido durante la segunda guerra mundial y lo que se reconstruyó no es visitable por el ciudadano de a pie salvo días puntuales ya que es la residencia del emperador de Japón. Así que hay poco que ver si no te gustan los jardines, y con el calor, casi ni nos acordamos de sacar la cámara de fotos. Estuvimos en una réplica de un puesto de guardia construido con madera, en el que podías hacerte una idea de como vivían los militares en los alrededores del palacio.

Muralla y foso del palacio imperial, entramos a los jardines.
Es un edificio auxiliar en los jardines del palacio, pero me llamó la atención.

Cambiamos de tercio. Nos vamos al parque de Ueno y visitamos su zoo, con la esperanza de ver al Gran Oso Panda. Al parecer tienen una pareja de pandas que no hemos podido ver porque hemos llegado muy tarde. Pero bueno, paseamos por el zoo visitando los pocos animales que se pueden ver. No me extraña por otra parte que protejan a los animales con el torrado que está cayendo. Así que con la decepción nos vamos al hotel a descansar del calor un rato. Mañana vamos a cambiar el chip y escondernos en las horas centrales porque ha sido duro el día.

Tras un par de horas, sobre las 7 o así nos vamos a ver las luces del barrio de Shinjuku. De camino en el metro nos ponemos a hablar con una mujer y su familia y así como quien no quiere la cosa entablamos amistad y nos propone ir a cenar todos juntos con sus hijos así que vamos a acompañarles a su hotel (por cierto, menudo hotelazo, se llama The New Otani) para que dejen sus maletas y hagan check-in y cenamos en uno de los restaurantes del hotel unos noodles buenísimos. Que rica la comida japonesa.

Tras un par de horas o tres de animada charla nos vamos y reemprendemos camino a Shinjuku, pero ya es un poco tarde y nos da el tiempo justo a dar una vuelta y hacer unas fotillos. Volveremos por allí seguramente.

Shinjuku
Shinjuku
Shinjuku

Y nada, metro y ya nos vamos a la cama, agotados como siempre de un día largo de turisteo, hoy hemos caminado mogollón, a ver el día de mañana con que nos sorprende.

Nos levantamos a las 7, con fuerzas renovadas. He descansado maravillosamente. Como hacía mucho. La verdad es que nos hacía falta el descanso, el viaje fue largo, pero estoy contento si nos hemos adaptado al horario de aqui tan rápido.

El primer destino de hoy es el mercado de pescado de Tsukiji. Aunque el puerto ya no está operativo, mantienen un mercado chulisimo en el que puedes ver infinidad de puestos vendiendo comida. Nosotros no compramos nada porque acabábamos de desayunarnos unos bollitos del 7 eleven, la verdad es que no acertamos del todo desayunando allí con la de cosas chulas que hemos visto aquí. Pero nos ha encantado la visita la verdad.

Paseando por el mercado de Tsujiki

Tras esta visita, nos damos una vuelta por el barrio de Ginza, por sus tiendas de lujo. No compramos nada pero de nuevo vemos tiendas muy bonitas de chiquicientas plantas. Sobre todo recuerdo una de manualidades en el que la abuela Conchi se habria dejado la jubilación ahí, segurísimo. Impresionante el amor al detalle en esta tienda, cada planta dedicada a una cosa, por ejmeplo, en la planta de lapiceros, solo habia lapiceros, todos ordenados en estanterías enormes, hechas de madera y metacrilato, y los lápices ordenados por color y dureza…

Curiosamente en la última planta de este edificio estaban cultivando lechugas !?!?!? (Carita confusa) Parecía un cultivo hidropónico que se podía ver desde una ventana, aunque realmente debían de haber cosechado ya, porque lo de las lechugas lo supimos por un cartel jaja

Ah si que hicimos unas compras de unos peluches en una tienda al estilo corte inglés, al entrar a la tienda a gorronear un poco de aire acondicionado, una multitud prácticamente nos llevó a la séptima planta a una sección en la que vendían snoopies. Por cierto tras pagar pasamos por la zona de reembolso de impuestos, presentando el ticket y el pasaporte te devuelven las tasas siempre que tengas en el pasaporte el QR que te ponen en inmigración en el aeropuerto. Tienes que gastarte mas de 5500 yenes para que te puedan devolver los impuestos.

Por cierto, que calor más difícil de aguantar. Vamos entrando en cada 7 eleven, Famili Mart y otros Kombini a cada cinco minutos para bajarle la temperatura al cuerpo con su aire acondicionado jajajaja

Nos movemos, de nuevo cogemos el metro y vamos a Shibuya, donde está el paso de peatones más famoso del mundo. Lo visitamos y luego vamos a ver la estatua de Hachiko, si no habéis visto la peli os la recomiendo (y que compréis clínex también).

Estatua de Hachiko, al lado del cruce de Shibuya

En fin, muy bonito, mucha gente por todos lados! Vamos a comer, ya estamos un poco cansados de calor y de pasear así que tras buscar un sitio de sushi que nos habían recomendado y que debe de estar ya cerrado (o no supimos encontrar) nos metemos en un sitio random de dumplings. Pedimos dumplings, fritura de pollo, alitas picantes y de postre dumplings fritos jajaja la verdad es que todo estaba rico y no era caro! 

Seguimos, entramos en una super tienda llamada Don Quijote (o Donki, como creo que la llaman aqui) de chorrocientas plantas, en la que venden absolutamente de todo, es como una mezcla de bazar chino con el Corte Inglés, pero todo super barato, por lo visto a la gente se le va la cabeza aquí… Compramos un mini ventilador portátil que ya habíamos visto miles de veces por la calle hoy, y que va fenomenal para estos días de calor extremo y que creo que le vamos a hacer trabajar duro😂

Seguimos visita, vamos a Harajuku a visitar el santuario Meiji. Nos gusta mucho la visita, tras ver las impresionantes puertas Torii, caminamos por un camino de grava en el que, atravesando un bosque, se mitiga un poco el calor extremo de la ciudad. Al parecer, hay que marchar por un lado y dejar el centro libre, porque por el centro caminan los dioses… Finalmente tras un breve paseo, llegamos al santuario, por respeto solo hacemos fotos de lejos, hacemos una reverencia en señal de respeto y seguimos. La reverencia consiste en dar un donativo en una caja, inclinarte dos veces, después dar dos palmas con las manos a la altura del pecho y luego inclinarte de nuevo.

La primera puerta Torii al entrar al bosque del templo Meiji
Algo de descanso de calor por el bosque, un paseo muy agradable.
Ofrenda de barriles de sake a los dioses del templo
El templo desde la última puerta Torii

Volvemos al hotel que necesitamos una ducha, y justo a tiempo porque sobre las 7 o así comienza un tormentón de aúpa. Nos mantiene encerrados hasta las 10 y ya se nos ha hecho tarde para cenar (los japoneses cenan alrededor de las 6-7). Al menos nos ha pillado en el hotel!

Tras parar el diluvio alrededor de las 10, salimos a buscar algo de cenar. Como digo, los restaurantes de los alrededores están ya cerrados y ya creo que es algo tarde para las chicas para moverse a otros barrios más animados, seguro que en Akihabara encontraríamos algo, pero bueno, decidimos coger algo de comida en el 7 eleven y corriendo al hotel de nuevo porque pinta que va a llover en breve otra vez y efectivamente!

Y nada este es el final de nuestro primer día, felices de tener la oportunidad de ver tantas cosas, y mañana más!

¡Por fin llega el día! Llevamos seis meses esperando este viaje con muchísimas ganas, estoy seguro que será uno de los más especiales de nuestra vida, los 3 de aventuras por Japón… Esto promete, chavales…

Salimos el día 18 a mediodía con Air China, un vuelo con escala en Pekín que nos toma entre 17 y 18 horas, contando con las 3 horas de escala en Pekín. Decir que ha sido imposible hacer el check in online, porque la página fallaba todo el rato. Llamé al numero de asistencia y me dijeron que tengo que arreglarlo en el aeropuerto, porque al comprar el billete no consignaron los pasaportes. En fin, espero no tener problemas de asientos!

En el aeropuerto nos ponen juntos en los dos vuelos, ¡que bien! El primer vuelo volamos con un 787 bastante nuevo, y el segundo con un Airbus 330. En principio el 787 debería ser más cómodo y silencioso, pero solo cumple en el apartado silencioso, porque los asientos son más estrechos y mis vecinos son incomodísimos. La escala en Pekin es fácil, no hace falta recoger la maleta hasta Tokio y solo hay que pasar un pequeño control de pasaportes y seguridad, donde los chinos son bastante cortantes, la verdad. Solo son un par de horas que no hay mucho que hacer a las horas de aquí (creo que son como las 6 de la mañana, no hay nadie en la terminal).

Tras llegar a Narita, y pasar el control de inmigración (pequeño fallo, para evitar tener que hacerlo en el aeropuerto en la cola de inmigración rellené el formulario de visit japan web, y pensando que solo hacía falta para adultos, solo lo hice para mi, y resulta que hace falta para todos, así que nada, a hacer la cola y rellenar los papeles, eso si, me da la sensación de que en rellenar los papeles se tarda menos que lo que tardé en rellenar el formulario de la web)… bueno, eso, que una vez que recuperamos nuestra maleta facturada hay que ir a la ciudad que está bastante lejos, tomamos el tren Tokio Skyliner, uno de los dos trenes exprés que llegan a la capital, es el que nos deja más cerca de nuestro hotel y está bien de precio, tarda unos 50 minutos. Existen varias alternativas, Narita express es otro tren rápido pero era más caro, lento y nos venía peor. También se puede tomar autobús, o metro, pero se nos iba hora y media al menos, o bien coger taxi, pero los taxis aqui pueden cobrarte entre 20000 y 30000 yenes en llevarte al centro, asi que mejor evitarlos si podemos. El tren, para los que pudimos mantener el ojo abierto, nos deja ver unos paisajes preciosos de las afueras de Tokio, así como las casas bajas de los suburbios, muy bonito la verdad.

Nos bajamos del tren en la estación de Ueno y vamos caminando unos 10′, guiados por el Maps hacia Akihabara, a nuestro hotel, el Akihabara Nakagawa Inn un hotel de 3* muy coqueto y cómodo a 5’ del barrio Akihabara. Es un hotel que nos ofrece un tatami y unos colchones para dormir, parece muy cómodo y una experiencia japonesa, pero lo malo es que no tiene ventanas jajajaja…

Nuestro tatami y colchones recogidos

Llegamos molidos del viaje sin apenas pegar ojo, pero aún así, tras refrescarnos un poco del viaje y de la bofetada de calor que nos ha dado del metro al hotel cargados, no podemos reprimirnos de dar una vuelta, al fin y al cabo no es muy tarde y nos da tiempo a explorar, así hacemos tiempo y mejor dormimos a la noche. 

Como lo tenemos al lado, vamos al barrio de Akihabara a ver unas cuantas tiendas, que aqui hay de todo tipo, y arcades, pachinkos… Este barrio tiene mucha vida. Las tiendas son enormes, no por planta, sino por altura, porque todas aquí es a lo alto, las tiendas por modestas que sean son de múltiples plantas. Visitamos un par de tiendas buscando juegos retro pero no encuentro lo que busco, quería encontrar material para mi ordenador MSX y ¿por que no? un MSX que esté bien de precio. Entramos en un par de tiendas, no sin dificultad para orientarnos, porque aquí la numeración de las calles no la pillo de momento, pero bueno, Super potato (una tienda en la 5º y 6º planta de un bloque de 10 alturas) y Mandarake (pero aqui solo encontramos mangas o DVD’s).

Algunos juegos retro, puedes encontrar cosas inesperadas si le dedicas rato

Seguimos visitando tiendas, viendo muñecos anime y finalmente buscamos unos arcades en los que echar unas monedas en las tragaperras de gancho y en las máquinas recreativas. Cada partida 100, 200 o 300 yenes se van… y ves arcades de 7 u 8 plantas, cada planta con su temática. Espectaculares las plantas de máquinas de música, con los chavales jugando a juegos de baile, de guitarra, y de ritmos, con toda la música mezclada a tope que sales de ahi tarumba.

Y nada, tras muchas vueltas nos volvemos para el hotel que ya el reloj me marca 10000 pasos a lo tonto. A la vuelta entramos en un sitio de ramen en el que comimos unos dumplings y un ramen riquísimos. El sitio se llama The Golden Ramen y bueno, al principo nos costó pero el dueño / cocinero, por señas, nos vio perdidos y nos dijo que había que sacar unos tickets en una máquina expendedora, que nos dio unos tickets y ya se los dimos a el y nos trajo la comida a la mesa. Creo que acertamos con el sitio porque entraban trabajadores a la vuelta del curro a comer, eso es buena señal.

Y nada, nos vamos a dormir antes de las 21. Estamos muertísimos. Demasiado hemos aguantado con tanto viaje.

Bueno, se nos va acabando la visita portuguesa, hoy es nuestro último día completo en oporto y mañana volvemos a España así que hay que aprovechar!

Nos levantamos sobre las 10 y tras el desenredo habitual, salimos del hotel a desayunar. Hoy vamos a una pastelería hacia el norte del hotel que vimos ayer cuando volvíamos de cenar. Hemos desayunados unos croissant brioche riquísimos que creo que mañana repetiremos.

Una vez que tenemos cargadas las energías, vamos paseando al centro. Hoy vamos por otra ruta más llanita que, desde la rotonda de Buavista y bajando por Julio Dinis, Pe Cruz, Torrinha y Cedopeita nos acerca sin demasiados sube y baja al centro. Primero paramos en la universidad, y entramos al recinto, del cual solo se puede ver la tienda de recuerdos, un acierto porque vemos algunas cositas para llevarnos a casa.

Después paramos en una tienda de ropa que le hacía ilusión a Blanca. Ve muchos trapitos pero no me pide ninguno… mejor que llevamos un ritmo gastoso…

Bajamos, atravesando como podemos todas las calles cortadas por las obras del metro que parece que están construyendo una nueva línea de metro, que mala pata! Seguro que en un futuro viene genial a la ciudad pero ahora afea mucho el centro… en fin, que llegamos hasta el rio para luego subir por las Escalas do Barredo, un bonito camino lleno de escaleras que sube desde el nivel del río hasta la fachada de la catedral. Una vez ahí, transpirando un poco por la subida, paramos Justo antes del paso superior del puente Luis I, donde tomamos una cerveza. Los camareros son siempre muy simpáticos y atentos.

Cuando nos dan las dos, atravesamos el puente hasta llegar al mirador del monasterio de Serra do Pilar, donde podemos admirar unas bellas vistas de la cuidad.

Iglesia de San Idefonso
Iglesia de San Ildefonso

Bajamos de esas alturas y tomamos el teleférico que nos llevará hasta la orilla del rio. Ahí paramos a comer en un restaurante italiano donde hemos comido unos gnocchi (Blanca) y unos spaghetti carbonara (Olivia y yo) deliciosos. El restaurante se llama S. martinos y, ademas de tener empleado al hijo de Leonardo di caprio, es económico, de nuevo sobre los 25€ incluyendo entrante a compartir, principal, bebida y postres. 

Salimos de comer para encontrarnos con Christian, un compañero de trabajo. Hemos pasado con el toda la tarde, y hemos dado unas pocas vueltas a la ciudad de paso.

Volvemos a subir al teleférico (teníamos billete de i/v) y cruzamos de nuevo el Luis I. Atravesamos la plaza de la catedral para bajar por las callejuelas del barrio de Barredo, hasta que llegamos de nuevo al río, paseando por su orilla hasta que llegamos a una fiesta que parecía una batalla de gallos por la calle Alfandega.

Ahí tomamos la Rua de Sao Pedro de Miragaia, hasta llegar al Jadrin das Virtudes y seguimos subiendo por la Calçada das Virtudes por otro cuestón que nos hace sudar. Paramos en un bar de chavales a tomar un refrigerio, y tras un ratillo continuamos el camino, llegando al Jardim Joao Chagas. Lo atravesamos para mostrarle por fuera a Christian la universidad y la torre dos clérigos. Aquí nos comemos unos ricos bollos en la rua de los clérigos. Seguimos bajando por la calle hasta la estación de Sao Bento, que le mostramos por fuera a nuestro amigo y encomendándole que venga otro rato que a él le quedan más dias de vacaciones…

Bajamos por la preciosa Rua das Flores hasta llegar a la encantadora plaza de Largo de Sao Domingo, que siempre tiene música en vivo.

Subimos por la Rua das Taipas, donde encontramos un restaurante que se llama The Lucky Duck. Como Christian es un enamorado de los patos, lo apuntamos para venir después a cenar. 

Estamos un poco cansados y pasamos un rato por su hostel. Aquí descansamos un rato en una jaima. Después de una hora ya empieza a refrescar bastante y decidimos volver a cenar al Lucky Duck.

Y todo un acierto. Cenamos sopa de pescado (Olivia, que le gustó pero luego no), y los demás cenamos un ceviche, un tartar de atún y un arroz de pato riquísimos de la muerte. Los precios en línea con el resto de sitios aquí, alrededor de los 20€ incluyendo una caipirinha… y Christian ha logrado que le regalen un pato de goma de su decoración, no exactamente el que quería pero algo es algo jajaja.

Y tras una tarde muy divertida con Christian, nos despedimos de el y tomamos un Uber de camino al hotel. Hoy hemos batido el récord de caminata, con más de 23000 pasos y 19,7 km, casi casi una media maratón!!! Estamos un poco cansados aunque las niñas no se han quejado ni un momento, pero a la cama a descansar que nos lo hemos ganado.

Nos ponemos en marcha hoy nos ha costado un poco arrancar, entre desenredos de pelos, y demás, hemos salido del hotel a las 11. Lo primero de todo ha sido ir a desayunar, hemos ido a una cafetería a unos 100m del hotel a desayunar lo habitual (zumo de naranja, nata, café). Como siempre muy rico, las natas de Oporto son tan ricas como las lisboetas.

Hoy hemos preguntado en el hotel que transporte público hay, nos ha sugerido tomar el autobús 200 o 207 que nos dejan en el centro así que eso hemos hecho, para comprobar que entre los tres nos sale más barato tomar un taxi que ir en autobús.

Bajamos cerca De la Torre de los clérigos y subimos. 8€ adultos, 5€ estudiantes o jóvenes, niños gratis. Teníamos la visita a las 12 y nos ha llevado la visita aproximadamente una hora. La visita incluye vistas de la capilla De la Iglesia desde lo alto y varias exposiciones, y luego subir a la torre. Para esto último, debido a lo estrecho de la escalera, es lo que nos ha costado más tiempo. Pero arriba hay unas visitas impresionantes desde luego.

Vistas del Duero sobre el puente

Una vez fuera hemos cruzado el Duero por la parte alta del puente Luis I para llegar a la otra orilla y tras bajar por la Rua da Barroca, llegamos a la ribera sur de la ciudad, en la que hay gran cantidad de bodegas. Como no es un tema que nos interés especialmente pasamos a visitar el Half Rabbit (la obra más reconocible de arte urbano de Oporto) y luego a comer. Hemos comido por esta zona, muy bien, el restaurante creo que se llama Cais do Bacalhau, y nos han tratado genial, Olivia ha comido un filete con patatas que le ha encantado, Blanca un bacalhau a bras impresionante y yo un Bacalhau a Pescador también buenísimo. sitio súper recomendable, económico y las raciones muy generosas.

Half Rabbit

Después de comer, volvemos a cruzar al otro lado de Oporto, esta vez por el lado inferior del puente, mientras veíamos como algún chaval se lanzaba al agua desde la barandilla. Las niñas han flipado.

Las vistas desde debajo del puente

Caminamos por la ribera del río y nos sentamos a tomar un refresco mientras pensamos siguientes pasos.

Primero, la estación de Sao Bento, donde vimos sus paredes che has de azulejo decorado a mano, muy bonito. Después continuamos cuesta arriba por la Rua 31 de Janeiro hasta la iglesia de Santo Ildefonso, donde vimos su fachada e intentamos entrar pero nos cobraban y decidimos salirnos. Seguimos por la calle de Santa Catarina, calle peatonal y comercial donde aprovechamos para comprar algún recuerdito y llegamos finalmente a la capilla de las Almas. De nuevo intentamos entrar y nos dio tiempo de ver muy poco porque estaban oficiando misa y nos salimos. Parecía una iglesia muy pequeña pero bonita.

Interior de la estación de Sao Bento

Y cansados de subir tomamos cuesta abajo a ver la iglesia de la santísima Trinidad y la impresionante cámara municipal de oporto. Ya cansados decidimos tomar un taxi al hotel, que son ya casi las 7 y llevamos unas cuantas horas pateando y 4 días sin parar. El taxista muy amable nos comenta algunos datos de Oporto que me gustaría haber apuntado porque algunos podríamos haberlos aprovechado mañana… vaya cabeza!

Descansamos un rato y salimos a cenar, al lado tenemos un burger TGB así que ahí vamos que un día de cena guarra no está mal y la verdad es que en comparación con los TGB españoles las hamburguesas están más sabrosas y son más grandes. 

El puente de Don Luis I

Ya poco más queda por contar hoy… mañana más 

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