Budapest, 6 de Junio de 2010, 23:30

Hoy el día ha empezado más tarde de lo habitual, entre el cansancio que teníamos y que hoy Blanca no nos ha podido despertar porque se ha quedado en casa de sus abuelos, hemos podido aprovechar para levantarnos a las 11 de la mañana… ¡Que placer! En fin, salimos de casa de Alfonso:

P1030108

Para placer, vamos a darnos un gustazo a un baño turco. Nos encaminamos a Buda, al baño de Rudas, localizado en la orilla del río en el lado de Buda. Este baño turco esta hecho en el siglo XVI, durante la ocupación turca del país. María y Alfonso se han animado además a darse un masaje de 20 minutos, yo no me he atrevido a darmelo por mi espalda.

P1030115

Este baño turco consiste en varias piscinas, una central en la que el agua está aproximadamente a 38 grados, más unas más pequeñas que tienen diversas temperaturas, 28, 30, 33 y 42 grados… También una piscina de agua HELADA, y varias saunas. Ah, y una piscina para nadar. En fin, que contaros, hemos estado como tres horas entre una piscina y otra, dandonos baños de contrastes, frio, calor, de nuevo frio, calor… Y así hasta que esta que nos hemos puesto como garbancitos. Y hemos acabado con un relax difícil de describir, sobre todo los dos hermanos con su masaje con jabón, que han salido los dos con una sonrisa de placer… Y bastante barato, aproximadamente unos 40 euros la entrada de los tres (si no hubiera sido por la trilera de la taquillera que nos ha cobrado una entrada dos veces)…Como curiosidad, hasta 2006 las mujeres tenían vetado el acceso a las termas.

P1030111

Después hemos ido a un restaurante a comer comida del lugar. Alfonso nos ha llevado a uno de los mejores restaurantes que conoce (lo siento no recuerdo su numbre) también en Buda. Hemos podido degustar tuétano cocido (untado en un pan tostado y untado en ajo), que estaba bien rico y luego de segundo un goulash típico de Hungría… Indescriptible, vaya mañana hedonista, todo placeres para los sentidos 😀

Después, un rato de reposo y a la tarde, un paseo a la estación de tren a comprar los billetes de tren a Viena y a Zagreb, que no habíamos podido comprar desde Madrid.

A la vuelta, hemos pasado por el barrio judío. Hemos entrado en un local llamado Szimple, que parecía un garito okupa, a tomar una cerveza, y dentro hemos encontrado una terraza gigante, llena de bancos y mesas de todas las formas y colores (asientos en forma de bañeras o coches, por ejemplo)… Eso si, nos hemos atrevido porque Alfonso nos envió, desde fuera daba un poco de yuyu entrar,,,, jajajaja

Y poco más, tras arreglar un poco el mundo con una cerveza en la mano (de nuevo más placer para los sentidos), de vuelta a casa a cenar y escribir esta entrada antes de ir a dormir.

Hasta mañana!

Scroll al inicio