Siena, 11 de Noviembre de 2014

Se acabó Roma. Nos levantamos muy pronto para ir cuanto antes a recoger nuestro coche que nos llevará por nuestra ruta toscana. Así que hacemos el check out en el hotel (adiós hotel Corona) y vamos a la estación de tren que es donde está la oficina de Locauto. Habíamos alquilado baratito en rentalcars.com un coche tipo compacto, así que recogemos las llaves no sin que antes nos quieran colar un seguro extra y otros cargos extra, lo típico de las empresas de alquiler de coches. Nuestro corcel es un Peugeot 308 negro muy chulo, con más marcas que kilómetros pero bueno, nos servirá.

Ponemos el GPS en dirección a Montepulciano. Una hora dice. Tras tres cuartos de hora para intentar salir de la ciudad de Roma y otra media hora más para salir de un atasco (hora punta a las 10 y pico???) nos mentalizamos de que nuestro horario previsto no se va a cumplir. Las carreteras de momento son muy malas a excepción de la autovía de peaje autostrada A1 y los italianos conducen fatal, comenta la leyenda que un romano una vez puso un intermitente…

En fin a las 12 aproximadamente llegamos a Montepulciano. Es un pueblo medieval que en verano al parecer tiene mucho tirón pero que un martes random de Noviembre no visita ni Peter! La verdad nos ha gustado mucho, muy cuidado todo, sobre todo la catedral que no te esperas lo grande que es por dentro. Eso sí, nos ha parecido un poco «pueblo decorado».

Sin embargo, después visitamos Montacino y nos ha parecido un pueblo igual de bonito pero con mucha más vida, desde el primer momento hemos visto lugareños en sus quehaceres, señoras del visillo mirándonos por la ventana, abuelas en la panadería amasando bollos, abuelos echando la partida en la cafetería, abuelos yendo a recoger a los nietos al cole… Vale ahora que lo pienso, mucho abuelo, pero le da un toque autentico al pueblo que echamos de menos en Montepulciano.

Y de vuelta al coche, llegamos a Siena sobre las 6 al hotel Italia. Recogemos las llaves de nuestra habitación doble superior, bueno, al lado de la habitación de roma es como 10 veces más grande, y tras dejar las maletas corremos al centro a dar una vuelta nocturna y cenar algo.

Podemos contemplar el Duomo de noche así como la impresionante Piazza del Campo, una peculiar plaza semicircular preciosa. Y vemos que Siena tiene una gran vida nocturna sobre todo de gente estudiante.

 

De vuelta al hotel buscamos un restaurante de los que vimos al entrar en el pueblo donde cenamos María unos tortellos con ricotta y gorgonzola y yo unos tagliatelle con ragú de pato, regados con un vino Chianti rosso de una «excepcional» calidad…

Hasta mañana!

Scroll al inicio